Yo digo Raúl Romojaro

El talento marca las diferencias

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Los elementos parecían estar contra Alonso. Ese otro monstruo que se llama Schumacher asustaba tanto que casi nos lleva a pensar que un podio era un buen resultado considerando las teóricas ventajas de Ferrari. Éste es un deporte de máquinas, de tecnología, de presupuestos suficientes para mandar una nave al espacio, de lujo y despliegues generalizados... pero donde el talento sigue teniendo algo que decir. Claro está (un debate ya un tanto cansino) que Fernando no ganaría si condujera un Midland, pero su calidad sí que sirve para marcar diferencias significativas. Ayer lo comprobamos en Montmeló. Su ritmo en la primera parte de la carrera fue tan brutal que le bastó para amarrar una victoria que muy poco antes llevaba otro nombre, el de su gran rival en este Mundial.

El destino del asturiano tenía el rumbo del reservado para su compañero Fisichella: verse arrollado por la apisonadora roja de Maranello. Pero la diferencia es que Fernando es mucho más piloto y, además, quería ganar por encima de todo en casa, ante 130.000 almas que sólo deseaban verle en lo más alto del podio. Conceptos un tanto abstractos como motivación, ilusión o pundonor, que en ocasiones olvidan algunos deportistas de relumbrón pero no nuestro protagonista. Porque Alonso soñaba con regalar el éxito a cada una de las personas que tiñeron de azul y amarillo las gradas del 'Circuit'. No duden de que se trató de otro gesto de generosidad de ese campeón que algunos tachan de desagradecido... Por suerte, su felicidad es la nuestra y disfrutamos de otro gran día.

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