La varicela impidió que se marchara
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Monchi estuvo a un minuto de irse al Almería. Llegó a firmar un precontrato con Alfonso García, presidente del club almeriense. La saturación de trabajo, el estrés y la carga de trabajo acentuaron problemas personales y Monchi pensó que todo regresaría a su cauce buscando aires frescos. El Almería le daba el taco y un proyecto. La decisión estaba tomada. Del Nido, antes de viajar a Alemania, confirmó el asunto a su estilo: "Nadie es imprescindible. Los asuntos de los empleados son segundo plato antes de las semifinales de la UEFA".
En esos días, todo dio un giro radical. Su niña pequeña le pegó la varicela y estuvo un semana en cama. Con tiempo suficiente para reflexionar, aclaró diferentes asuntos personales, limó asperezas, aclaró el panorama, se quitó muchos kilos estresantes de encima y... decidió quedarse. El lunes de Feria, mantuvo una reunión con Del Nido y confirmó su continuidad. Hace unos días, viajó a Almería para agradecer el trato recibido. El León de San Fernando ha vuelto a sonreír. Tras una etapa de locura, de cambios de carácter, de ver fantasmas donde no los había, ha regresado el Monchi de siempre. El que acepta con humor cuando el periodismo le recuerda (en broma) los fichajes frustrados de Puli y Rubén Vega, respondiendo con gracia que algunos calificaron este proyecto como fábrica de humos. Parte de la Copa es suya. Su corazón sevillista ha vuelto a latir. Una gran noticia.



