Contaré que yo también estuve allí

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Regresaba a Sevilla, desde Amsterdam, con escala en Barcelona. A mi lado, un grupo de sevillistas rotos por la emoción y el cansancio de haber estado pateando Eindhoven desde que terminó el partido hasta las 13.20 horas de ayer cuando despegó nuestro avión. Todavía tenían fuerzas para animarnos el viaje y recordarnos quién era el campeón de la UEFA. Pero alguno estaba preocupado porque muchos compañeros, familiares y amigos seguían aún tirados en Holanda. Cuando aterrizamos en el aeropuerto de San Pablo, a las 18.35 horas, me fijé en que todavía faltaban por llegar hasta seis aviones. A bote pronto, casi mil aficionados. Algo inaudito y sobre todo inhumano.
Y entonces se me vino a la cabeza cuando José María Del Nido me comentó que su padre le inculcó que había que transmitir a las generaciones venideras aquel título de Liga conseguido el 31 de marzo de 1946 contra el Barcelona. 150 aficionados estuvieron viajando dos días y dos noches en autobuses y en las malísimas carreteras de la época. Fueron unos héroes. 60 años después, nadie se queja de las incomodidades sufridas por un viaje infernal. Todos dicen y dirán "yo estuve allí". Y harán como el padre del presidente del Sevilla. Se lo contarán a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos. Ayer, toda España sintió sana envidia del Sevilla. Y yo, por cierto, contaré que también estuve allí.



