Yo digo Joaquín Maroto
Dinero y omertá
Italia, el Calcio, lleva unos años sumida en el caos. Sergio Cragnotti, a principios de los 90, cambio el paso y convirtió el Lazio en el Becerro de Oro. Grandes fichajes, inversiones millonarias y fracaso deportivo. El club romano terminó en bancarrota. Luego llegó Calisto Tanzi, que con el mismo sistema reventó la Parmalat y con ella al Parma. Giorgio Corbelli tomó el control del Nápoles tras Corrado Ferlaino, y llevó al club a la quiebra. Y aún faltaba por aparecer Luciano Gaucci, que se cargó el Perugia con la ayuda de sus hijos. Todos estos hombres despreciaron los códigos del fútbol, en el que los títulos valen más que el dinero. Y se estrellaron. La Juventus era la aristocracia. Hasta que llegó Luciano Moggi.
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