Va por la diosa Carmen que sí lo vivió
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Por los balcones rojos de la calle Pureza, donde el aire se perfuma y se saborea, el alma de una diosa, Carmen Ordóñez, se abraza entre lágrimas a otra diosa: la Esperanza de Triana. Triana agrupa por las arenas de los inminentes caminos del Rocío al abogado José María del Nido, a Isabel Pantoja y al moranco César Cadaval: sevillistas hasta la muerte. En Triana nunca se detiene la cuenta de los dioses: para empezar, Juan Belmonte, que iba de maniguetero con la Virgen del Patrocinio, la Señorita del imponente Cachorro. Y ahí van la Esperanza, el Mudo de Santa Ana y el Jorobadito de Triana: que es el Nazareno de la O.
Por las callejas de Triana no salen las cuentas de los dioses, en esta noche del Sevilla y de Sevilla, abrazada por el viento rojo del Sur que llega de Eindhoven. Y no salen las cuentas de los dioses, porque va para dos años, desde el 23 de julio de 2004, que ahí faltaba esa diosa, Carmen Ordóñez, que era del Sevilla, de la Hermandad del Rocío trianera y de la Esperanza de Triana: La Trianera más guapa. Todo junto se cose con un hilo mágico que une al mismo José María del Nido, a la Pantoja y a los Morancos, los Cadaval. Pero, desde hace dos años, Carmen, la otra diosa de Triana, la hija de Don Antonio Ordóñez, la madre de Fran y Cayetano Rivera Ordóñez, no mece noches interminables entre el aire brujo de los arenales y la emoción de la Esperanza. Su hermana Belén y su amiga May Rowe, la más sevillista de Nervión y de Portaceli, velan su recuerdo: en la Esperanza, entre las arenas rocieras, la calle Iris y el tendido tres del templo del Baratillo: la Real Maestranza. Del Nido ha conseguido otro milagro con su Sevilla: que Carmen, la sevillista más guapa, se reencuentre en la calle Pureza, llanto moreno y gladiolos blancos, con Nuestra Señora de la Esperanza, la trianera más guapa de todos los tiempos. Esa copla de la primavera de Triana nos canta que la diosa Carmen Ordóñez ha vuelto al balcón de Pureza.




