La sanción, la invasión y la razón
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La sanción apesta: hasta los blogueros del Sevilla en Internet escriben notas solidarias con el campo del Betis. La cosa tiene mérito. El asunto es que la realidad nacional de Andalucía ya mira a los caminos de El Rocío. Las matrículas de los remolques de las Hermandades pasan control, a fin de obtener el permiso para cruzar la Raya Real, frontera de pinares y linces ibéricos, de Coria y de Triana. Vean cómo el Estatuto de Andalucía no dice ni pío de la Raya Real. El mundo debe valorar la primerísima reivindicación del jeque Osama Bin Laden: la devolución de Al-Andalus a los que hicieron la Giralda. Bin Laden será muchas cosas. Tonto, no.
La invasión de la Raya Real del césped del Lopera Stadium es un camino rociero adelantado. Los que castigan tienen tanto conocimiento de Al-Andalus como los que negaron la deuda histórica o chalanean con el Guadalquivir, Uad-El-Kebir, el Gran Río: el Betis, río de la Bética. ¿Ha dejado el Guadalquivir de ser andaluz y yo no me he enterado? Y la razón la tengo yo, que veo y veo el gol número 13 de España a la Malta de Bonello. No subió al marcador, pero electriza: es la estampida de Rafael Gordillo.




