Año horrible y proyecto ilusionante
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Santa paciencia y resignación. El Atlético cierra otro año de manera lamentable y con una afición desengañada, aunque sin intención de abandonar al club de sus amores. El balance ha sido horripilante. Bianchi, un fiasco. Petrov, una bacalada. Galletti y Gabi, dos proyectos. Kezman, un currante regañado con el gol. Solamente Maxi ha sabido estar a la altura de las circunstancia de los fichajes y Leo Franco en la portería ha sido el futbolista más regular. Fernando Torres y Luccin han estado muy irregulares y la única verdad es que gracias a la reacción de seis partidos ganados de manera consecutiva con la llegada de Murcia, el equipo se ha salvado de estar luchando por no caer en el descenso. La nula capacidad técnica de la plantilla ha sido el problema principal.
El verano se anuncia lleno de sorpresas. Nadie tiene su futuro asegurado. Llega Aguirre y se buscan futbolistas que sepan jugar a este deporte y que en los últimos años no han existido en el Calderón. Luego, se quiere inyectar sangre rojiblanca en el vestuario que hasta el momento no ha existido desde que se cayó en el infierno. Es cierto que los nombres de Rosicky, Pernía y Agüero han devuelto la sonrisa a los colchoneros, pero falta completar el enésimo proyecto con potencial por las bandas, centrales seguros, un mediocentro defensivo de garantías y un artillero de lujo. Habrá bajas para asegurar unos euros de cara a una reconversión necesaria. Lo importante es que la ilusión de las gradas se viva en el equipo y se apueste por un fútbol de artistas.




