Un diez al jugador número doce

Noticias relacionadas
Todo estaba preparado para recibir al Madrid y la afición se había convertido en un pieza clave. Una vez más se contaba con ella en la condición de jugador número doce. Como era de esperar, los incondicionales no fallaron. Algunos se encargaron, desde la madrugada del sábado, de desvelar a los jugadores madridistas y no faltaron los cánticos en los aledaños del hotel. El equipo blanco comenzaba a percibir el infierno que le esperaba. Tampoco en la salida del hotel hacia el campo se libraron de la presión de la afición navarra. Según lo previsto, la hinchada de Osasuna pobló las gradas teñidas de rojo y se encargaron de apoyar a los suyos y presionar al Madrid.
Los aficionados se ensañaron con Roberto Carlos y no dudaron en devolverles la moneda a Guti y a Beckham llamándoles feos. Las cosas se torcieron nada más comenzar la segunda parte cuando Daudén pitó un penalti en contra que la grada no entendió. A partir de ahí sucedió lo que nadie quería: lluvia de objetos que le costará cara a Osasuna. Daudén señaló otra pena máxima a favor de Osasuna y, por supuesto, el encargado de tirar el penalti fue Puñal. La grada comenzó a corear "nadie podrá parar a Patxi Puñal", pero esta vez falló...



