Lo individual frente a lo colectivo

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Nadie sale ganando en estas batallitas. No gana Movilla, quien se dejó ver con unas declaraciones altisonantes que ayer el vestuario afeó al unísono en una reunión previa al entrenamiento. Pero tampoco gana Víctor, aunque parezca que se ha dado el gusto de la réplica. Pasado el momento, esto queda como un episodio malsano para todos. Lo único positivo se resume en la postura del vestuario, un ejercicio de responsabilidad con el que los jugadores afirman que la imagen, el prestigio y la tranquilidad del grupo están por encima de lo individual.
L a suplencia no debe suponer una falta de respeto para nadie, en líneas generales y salvo casos concretos. Si hay algo más, se ventila en la intimidad o en el club, en los términos y con los medios precisos. Sin embargo cada tanto volvemos a ver a un jugador que se queja de maltrato porque, simplemente, el entrenador elige a otro de los veintitantos que tiene. El año pasado fueron otros. El que viene, Dios dirá... La postura colectiva de ayer, tan plausible, no vale si es para un día. Ha de aplicarse para lo colectivo y, sobre todo, para lo individual. O sea: que cada cual se aplique el cuento.



