Una cita de viejos conocidos
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Una Final Four de clásicos. Con el Maccabi, que ha ganado los dos últimos títulos; con el CSKA, que ha disputado las tres últimas ediciones; con el Tau, que jugó la última final; con el Barcelona, campeón hace tres años. Escribía el miércoles que en un deporte con un mercado tan abierto, acertar con los fichajes es fundamental. Ahora añado: no sólo hay que fichar bien, también hay que garantizar la continuidad. No entrar en el mercadeo de jugadores tiene premio. Tres de los cuatro equipos finalistas mantienen unas plantillas memorizables: cinco jugadores actuales del Maccabi fueron campeones hace dos años, cinco del CSKA ya disputaron la Final Four con el equipo ruso en 2003, seis del Tau fueron subcampeones el año pasado.
De aquel Barcelona campeón en 2003 sólo quedan, en cambio, Fucka, Navarro, De la Fuente y, testimonialmente, Sada. Para dar con un equipo que volviera a una Final Four el Barcelona ha utilizado 31 jugadores y no ha encontrado la fórmula hasta fichar a seis veteranos curtidos en mil batallas como solución de urgencia. No es un equipo de futuro, sino para servir de atajo a la recuperación del título. Un título, por cierto, que se le resiste al Madrid, campeón en 1995 y desde el año siguiente ausente de cuantas Final Four se han disputado en su formato actual. Y no será porque no han pasado jugadores por el Madrid: 96 nada menos, de la mano de ocho entrenadores. Pero hay una diferencia. ¿De ese casi centenar cuántos valían de verdad?




