Así empezó Ronaldo con Cúper...
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En el fútbol profesional, además del "se juega como se entrena" hay otro axioma: "Si un crack se quiere ir, se va". Y el Inter tiene experiencia en estas cosas. En el verano de 2002, exactamente un 31 de agosto a las 23 horas, Ronaldo le lanzó un órdago a su presidente, Moratti: "O se va Cúper o me voy yo". Diez minutos después era jugador del Real Madrid. El divorcio entre el técnico argentino y el Fenómeno se fraguó poco a poco durante una campaña, otra más, en la que el Inter hizo el mayor gasto en fichajes y el más grande de los fiascos.
La historia se repite con Adriano, enfrentado a su entrenador, Roberto Mancini, y al núcleo argentino del vestuario del Inter, con Verón a la cabeza. Adriano sólo ha marcado esta temporada 13 goles en la Serie A. Pocos, muy pocos, para un depredador como él. ¿Qué le pasa? Nada que no tenga remedio. Es un futbolista como la copa de un pino que para dar lo mejor de sí sólo necesita lo mismo que su amigo Ronaldo: ser feliz. Ya sabemos que fichar jugadores así tiene servidumbres: cuando llega el Carnaval de Río llaman al móvil del presidente y se escaquean un par de días. Pues si eso les hace felices y luego responden con goles...




