López Caro, en medio de la tormenta
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Los puñales vuelan por los pasillos del Bernabéu. Directivos, empleados, ejecutivos, futbolistas y hasta el cuerpo de entrenadores se miran de reojo porque aquí nadie sabe por dónde saldrá el sol y a quién calentará el próximo miércoles, tras la Junta de cuchillos largos. Pero el balón rueda, la Liga sigue y en medio de esta tormenta indeseable intenta salir a flote López Caro, aterrorizado con la idea de no ser ¡ni siquiera cuarto! en esta tortuosa temporada. Y es que a la vista del fútbol ramplón que dejan ver los blancos, los partidos contra Osasuna, Villarreal y Sevilla (amén del Racing en su campo) podrían ser dramáticos. Aquí ya nadie se fía de nadie y el técnico se siente solo en la batalla deportiva, mientras que el club se tambalea en lo institucional.
En este marco caótico López Caro busca motivar a sus jugadores con adulaciones sin sentido, como aquel desafortunado calificativo de "grandioso" que dedicó al comportamiento de sus chicos en Getafe. Habrá que entender con cariño al lebrijano, que quizás aconsejado por su psicólogo de cabecera, Chema Buceta, pretende hacernos creer en los Reyes Magos. Consideremos que López Caro busca poner las pilas a sus jugadores, descentrados seguramente con los tiroteos del club, cuando la Champions aún no está asegurada. O esto o es que el técnico ha enloquecido, que no lo descarto, porque debe ser duro sentirse ninguneado incluso por su presidente. Lo peor es que hoy llega el Málaga y casi nadie repara en ello. Ojo que la Real se llevó un empate...



