Nalbandián a un lado, es buen cuadro
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Por lo que se ve en la ruta de Rafa Nadal, y de no mediar fenómenos extraños, su problema antes de la final puede ser David Nalbandián. Si es que el extraño argentino metronómico pasa sus rondas. Nalbandián, que con la prensa puede llegar a ser casi autista, en la cancha se porta con la precisión de un cronómetro de bolsillo: hay que ajustarlo, pero cuando se consigue, el ritmo es implacable. Nada le sale muy bien, pero nada le sale mal. Tiene una inteligencia suprema y un resto que lee cualquier servicio. Parece corpulento. Es muy sólido.
Gasquet, verdugo de Federer en Montecarlo 2005, renunció a este Masters 2006 por problemas abdominales. Lisnard, que dejó energías ante Murray, debería engrosar la colección de víctimas francesas de Nadal. Más adelante, rumbo a Federer (ya veremos...) no se ven trampas que puedan contener a Rafa. Hay un péndulo machacón: el master Nalbandián.




