Baptista no debe guardar espaldas
Noticias relacionadas
Julio Baptista, La Bestia, llegó al Sevilla de Joaquín Caparrós como medio centro defensivo de choque: más o menos, para lo que el Real Madrid lo fichó en el lejanísimo verano, bajo la original idea de guardar las espaldas de Zidane o, por la izquierda, de Roberto Carlos. En el Sevilla, Caparrós había descartado esa idea, por la fuerza de las cosas y de los goles: "Julio siempre hacía goles en cada entrenamiento, cuando lo adelantaba entre líneas: si podía irrumpir entre los huecos de la media punta, gol, gol", explicaba Caparrós.
El Madrid atrasó la carga de La Bestia, cuyo juego es de agresión: no de toque. Argumento: "Baptista está para guardar las espaldas de Zidane o de Roberto". Pensamiento: ¿Y no sería mejor que no tuviera que guardar las espaldas de nadie, y, aún mejor, jugar con gente que no necesite que se les guarde las espaldas? Ayer, Julio golpeó donde duele. Una vez, en los Comunes, Winston Churchill halló a su lado a un ingenuo parlamentario joven, que le dijo: "Sir, desde aquí vemos perfectamente a nuestros enemigos". Se refería a los laboristas. "Joven, el enemigo son los que están sentados a nuestro lado", replicó Sir Winston. Se refería a sus conservadores.




