El jueves, ése sí, será el Partido
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Nos contaba ayer Tello en las vísperas del Barcelona-Madrid que en los diez últimos enfrentamientos de la Liga los azulgrana habían ganado diez partidos y perdido uno. Pero como en el baloncesto también hay Euroliga, Copa y Supercopa con abundantes derbys -no hay más que ver lo de este año- resulta que el balance en las dos últimas temporadas es de empate a cinco victorias, dato que refleja el actual equilibrio entre ambos conjuntos. Ayer la victoria le correspondió al Madrid. Una victoria en un partido sin precedentes y que difícilmente se podrá repetir por el protagonismo que adquirieron jugadores como Fisher, Sonseca, Cota y Trías, hombres que vivieron su día de gloria al jugar el doble de lo que suelen hacer.
El Barcelona, ya clasificado para los playoff con sus veinte victorias, no ponía nada en juego. El Madrid, s la derrota daría alas a sus perseguidores, pese al vergonzoso batacazo del Pamesa (fiche usted siete extranjeros para que luego su entrenador les acuse de estar ahí sólo para cobrar). Maljkovic, sin embargo, se arriesgó. Confió el mando al discretísimo Fisher (cero de valoración) y el poder reboteador a Sonseca. Le salió bien, porque el Barcelona, a la hora de reservar jugadores, no iba a ser menos. De hecho Grimau jugó más de lo habitual y Basile se mantuvo en la cancha pese a sus continuados errores. Para Maljkovic e Ivanovic, la Liga puede esperar. Su gloria está en la Euroliga. El jueves, ése sí, será el Partido.




