Un gesto que invita a la ilusión
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Los responsables del Circuito de Valencia, con el presidente de su Comunidad a la cabeza, ya se vieron semanas atrás con Ecclestone en sus oficinas de Londres. Una cortesía del gran jefe de la Fórmula 1, que no podía menos que recibir a las autoridades valencianas. Hablaron de un futuro gran premio en el trazado de Cheste, un proyecto que podría concretarse antes de acabar esta década, es decir, en un máximo de cuatro años. Un primer acercamiento que sonaba más a declaración de intenciones que a una realidad palpable a corto plazo. Sin embargo, la presencia de Ecclestone en Valencia durante estos días es ya algo mucho más sólido, más consistente y un gesto que invita al optimismo, a la ilusión. Ahora sí que sabemos que la cosa va muy en serio...
Al magnate de la F-1, que además es uno de los hombres más ricos del Reino Unido, no se le lleva de un lado a otro como si estuviera en un viaje de turistas. Si se deja ver en Valencia, en su circuito, en su ciudad, con sus gobernantes es porque se plantea con fundamento que éste pueda ser un escenario para su espectáculo. Y si Ecclestone quiere, los valencianos podrán. Ya están demostrando de lo que son capaces con la Copa América, así que adaptar el Ricardo Tormo a las exigencias de la categoría reina se antoja bastante más sencillo. Y tendría un mérito enorme conseguirlo, porque esta es una disciplina que, poco a poco, huye de Europa buscando nuevos mercados y, sobre todos, menos restricciones para algunos de sus patrocinadores.




