Williams, el base que no era base

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Toda teoría es desmontable o, mejor dicho, no hay verdades absolutas en baloncesto. Y en un Barcelona-Real Madrid, menos. "Navarro puede ganar él solito el partido", comentaba Reyes en vísperas del primer duelo. El Barça dependía de él. Pues bien, el alero azulgrana no anotó ni un solo punto en los 13 minutos y medio que estuvo en pista (no recuerdo un cero en su casillero) y, sin embargo, su equipo resolvió el envite con pasmosa facilidad (72-58). Siguiendo en clave culé. Desde que empezó la temporada, la sombra de la duda ha perseguido a Shammond Williams. Se dijo que Ivanovic no lo quería, que no lo consideraba un base, que había decidido su marcha pero que finalmente se echó atrás por la preocupante lesión de Vujanic. Pues bien, lección del jugador del Bronx, que rompió el partido con tres triples y acabó como mejor pasador de la noche (es, además, el azulgrana con más valoración en la Euroliga).
Y en el Real Madrid, ¿qué? En el Real Madrid se ha echado en cara a Maljkovic que juegue poco con sus pívots, que sin ellos es imposible ganar. Pues bien, el arranque del primer partido deparó un aluvión de balones interiores, aunque todos ellos fueran en balde. Ni Reyes ni Hamilton (5 de 17 entre ambos) supieron ver aro pese a vivir junto a él. Estas tres pinceladas revelan que no hay nada más peligroso que convertir en categórico lo que ocurre en un partido. O en dos. O en tres. Porque hablar es gratis, pero los que más saben de baloncesto son los entrenadores. Y si no, ahí está el banquillo. P'a el que lo quiera.



