Pues yo me siento muy optimista
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Los pilotos, y quienes les aconsejan, deben saber gestionar la presión. Lo único malo de ganar es quizá que todo el mundo espera que vuelvas a hacerlo y que cualquier otro resultado sabe a poco, suena casi a fracaso. Por eso hay cierta tendencia entre los deportistas, lógica y justificada por otro lado, a desprenderse de esa pesada carga de la gloria, invitándonos a la prudencia a todos lo que lo vemos tan fácil por la tele desde nuestro sofá. Claro que esperar que los magníficos resultados de Jerez se repitan en cada gran premio de este año puede sonar a atrevimiento, pero yo me siento muy optimista en este Mundial sobre las posibilidades de los mejores españoles de cada categoría. Eufórico, casi diría. Y no hay motivos para dejar de disfrutar del momento...
Confío ciegamente en la magia de Pedrosa, Elías me entusiasmó con su remontada, Lorenzo es un valor seguro en 250cc si logra digerir lo que le está ocurriendo, Barberá no se piensa quedar a verlas venir y en 125cc, con un tercio de la parrilla ansiosa por escuchar el himno español, a poco que las cosas funcionen podemos tener hasta plenos en el podio. Es un gran año y, mientras que no se demuestre lo contrario, debemos disfrutarlo. Esto no quiere decir que perdamos la perspectiva del valor y la dificultad de un triunfo, pero tampoco es cuestión de estar permanentemente reprimidos pensando que todo puede cambiar, irse al traste. Especialmente cuando detrás de nuestras ilusiones se encuentra el aval del talento y el trabajo. Así no tenemos nada que temer.




