Conste que la afición le quiere

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No olvidaré el día que ficharon a Woodgate. Estaba de vacaciones en Lanzarote. Un avispado representante de jugadores, amigo de Eriksson, me telefoneó: "Tomás, que paren la operación. Sven cree que es un central espectacular, pero me dice que tiene serios problemas físicos". Camacho puso su nombre en una lista en la que también estaban defensas cualificados como Nesta, Terry y Cannavaro. Camacho seguía la pista de Woody desde hacía tiempo y apoyó su contratación. Y Florentino lo fichó. Eso sí, por un precio fuera de mercado: 22 millones.
Nunca entendí ese desembolso por ser un fichaje de alto riesgo. Mi confidente tenía razón. En las dos temporadas que lleva aquí apenas ha jugado catorce partidos. Pero admito un acierto. Woodgate es un pedazo de central. El Bernabéu le quiere y todavía le espera. ¡Maldita espalda!



