Caníbales Rossi y Lorenzo
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Llegan las motos. Un deporte que a base de héroes, espectáculo y, sobre todo, pilotos españoles metidos en las peleas, se sitúa entre los preferidos de la afición. Los seguidores de las motos se cuentan por millones. El ranking español coloca en primer lugar al fútbol, en segundo a la Fórmula 1, en tercero al tenis cuando juega Nadal y a continuación, muy cerca, las motos. Comienzan en Jerez nada menos. Un circuito en el que los españoles dan cuanto tienen y más. Donde han conocido la victoria Gibernau y Crivillé (MotoGP/500cc), Pedrosa, Elías, Fonsi Nieto y Garriga (250cc), Alzamora y Aspar (125cc). Y, por supuesto, otros grandes campeones, mitos del motociclismo como Rossi (seis veces), Doohan, Schwantz, Lawson...
Este año los duelos se han renovado. Llega Pedrosa, delfín del mismísimo Rossi, y habrá que ver hasta dónde es capaz de llegar con una moto que pesa 50 kilos más y corre 70 kilómetros más por hora. Pero no midiéndole con Rossi, sino con aquellos pilotos que llevan cuatro años tragando el humo de su tubo de escape. Habrá que ver dónde se sitúa Gibernau con la Ducati, la moto de mayor velocidad punta de todas las escuderías. Y habrá que ver también hasta dónde va a ser capaz de llegar Lorenzo en sus disputas con Barberá en 250cc. Lorenzo es con Barberá lo que Rossi con Gibernau: antes verse por los suelos que ceder un solo centímetro a quien señalan con el dedo. Ellos también quieren ser caníbales. Merckx les enseñó el camino.




