El Málaga no va a desaparecer

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En situaciones de extremada gravedad, conviene agarrarse a la esperanza de saber que equipos, en circunstancias peores, salieron adelante... y otros, con todo a su favor, se estrellaron. Recuerdo cuando Serra cogió al Betis en 1994 a 12 puntos del ascenso, a falta de 13 jornadas y lo llevó a Primera con una jornada de adelanto. O al Mallorca que se libró in extremis cuando su entonces presidente, Mateo Alemany planificaba la siguiente campaña en Segunda. Claro que también hay casos contrarios como el Racing en 1991 que cesó a Ufarte con el equipo quinto y terminó bajando a Segunda B. El fútbol tiene estas cosas y hasta el final nadie puede ni montar una fiesta ni flagelarse.
Pero en medio de esta situación, escucho con preocupación que dan al Málaga no ya por descendido, sino por DESAPARECIDO. Mire usted. Puede bajar. Pero eso no conlleva su disolución. Eso sucedió una vez, pero era otra época. Ahora, el equipo no tiene la ruina atroz de 1992 aunque no le sobre el dinero. Hay ciudad, afición, ganas y potencial para regresar a Primera si se desciende. Pero faltan diez jornadas y no queda otra solución que luchar a muerte y ganar mañana al Depor y el sábado al Barça. Y menos lloriqueos. ¡Qué país!



