Directivo Segura de Luna
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Cuando nació Ernesto Segura de Luna (1922), en España no se jugaba al baloncesto. Al menos no existe documentación de que se celebraran competiciones. Cuando entró como secretario de la Federación Catalana de Baloncesto (1954), aún no se había creado la Liga. Cuando fue nombrado presidente de la Federación Española (1972), la Selección todavía no había pisado un podio. Tardó poco en hacerlo. Al año siguiente se trajo el Eurobasket a Barcelona, y España ganó la medalla de plata. Pronto había aprendido de sus extraordinarios maestros y amigos: Raimundo Saporta y Anselmo López. Un triunvirato que hizo grande el baloncesto en un país de bajitos. Segura de Luna recibió anoche el homenaje que se merece.
La vida de Segura de Luna es la vida del baloncesto español; también, la vida en la que se refleja el moderno directivo español. En ese sentido fue un adelantado a su tiempo. Accedió a los cargos como gestor más que como experto, pues jamás jugó al baloncesto. Sus deportes eran el esquí y el hockey sobre hierba. Veinticinco años como presidente de la Federación Española en dos etapas y otros tantos en diversos cargos de la federaciones Catalana y Europea. Medio siglo dedicado al desarrollo del baloncesto. Desde que se creó aquella primera Liga con el Madrid, Estudiantes, Juventud, Barcelona, Aismalíbar y Orillo Verde hasta la de nuestros días. ¡Qué menos que recibir en vida el aplauso y el agradecimiento de todos!




