¿No es un campeón simpático?
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No tendremos que esperar a que acabe la temporada. Una vez más, Carlos Miquel se adelanta a los acontecimientos y nos revela la explicación del novedoso gesto de Fernando Alonso tras su triunfo en Bahrain. Y me gusta mucho que sea algo tan simple, tan inocente y divertido como una apuesta entre amiguetes. Porque nos muestra la cara más amable, simpática y cercana de todo un campeón del mundo de Fórmula 1, ésa que muchos se empeñan en no querer ver. Hay quien cataloga al asturiano de rudo en sus respuestas, distante en el trato, incluso de impertinente en ocasiones... Pero la realidad es que sólo se defiende de situaciones indeseables, que atentan contra su intimidad o cuestionan aspectos que van más allá de lo profesional.
Lo vemos en sus celebraciones, en sus gritos de alegría, en sus bromas a la cámara y ahora en sus intrascendentales desafíos con la cuadrilla de toda la vida, ésos que sí que conocen bien cómo es el número uno. ¿A que no te atreves hacerlo después de ganar una carrera? Ahí es nada. Un guiño de complicidad para unos pocos ante los ojos de media España y de casi medio mundo. Un juego propio de un veinteañero, justo lo que es Alonso aunque la circunstancias, el éxito, le hayan convertido en la estrella del momento y una de las más destacadas de la historia deportiva de nuestro país. Y tenemos que agradecerle mucho lo que nos hace disfrutar con sus victorias y también esa frescura que tan a menudo echamos de menos en otras grandes figuras.




