Yo digo Juanma Trueba

Aventureros:la intrépida normalidad

Actualizado a

Noticias relacionadas

Vete al infierno, decimos; pues ellos van. Nosotros amenazamos con mandarlo todo a hacer viento y ellos izan la vela. Hubo un momento en que sus vidas y las nuestras se separaron definitivamente. Quizá fue en ese viaje que nos resistimos a hacer por los estudios, o por la falta de dinero, o por aquella novia que luego nos dejó ese verano, que todo venía a ser la misma pereza. O puede que ya les alejaran de nosotros los primeros libros, imagino que de Salgari y Verne, o tal vez es que se tomaron muy en serio a Tintín y al Capitán Trueno. El caso es que mientras nuestra vida ha derivado, con suerte, en una apacible monotonía, la suya transcurre entre el tiempo necesario para planear una aventura y el que cuesta llevarla a cabo. No los verás con corbata, ni los verás demasiado tiempo. Siempre acaban de llegar y siempre están a punto de irse.

Ellos son lo que queda de los aventureros de antes, y por eso, al atribuirles esa condición heroica, me asombra que, entre el desierto que pasó y la Antártida que viene, se interesen por nuestro pequeño mundo, como un capitán pirata que preguntara al recalar a puerto, tras abordar cien galeones, por los resultados del Betis. Sebastián Álvaro es un buen ejemplo de esa intrépida normalidad y lo son también sus columnas semanales, esas reflexiones sobre lo cotidiano desde el fin del mundo. Chema Fernández, autor de Anochece en Katmandú y colaborador de SER Aventureros, es otro de esos héroes de paisano. Su último desafío, filmar un documental sobre unas prostitutas de Guatemala que crean un equipo de fútbol, ha sido premiado en la Berlinale. Quién fuera ellos. Sólo nos queda esperarlos en el puerto con los resultados del Betis bien calientes.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados