Del César a Ancelotti y Wenger
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Desde siempre Arsene Wenger fue el sueño de Florentino Pérez para dirigir al Real Madrid. Lo quiso traer junto a Vieira muy al principio de su gestión. Pero no pudo convencer ni a uno ni a otro. Años después se cruzó en el camino la alternativa Capello. Y Florentino aceptó el coqueteo, que fue mutuo y prolongado en el tiempo. Pero el Madrid no le consiguió arrancar de Italia, mostrando cierto punto de desinterés por regresar. Y esta sospecha se agudiza viendo lo que Capello exige para volver al club blanco. Mal asunto. Al Madrid nadie vino pidiendo tanto. Ni que fuera el mismísimo César de Roma para ponerle el Real Madrid a sus pies.
Por estas y otras razones ni la Junta ni el madridismo es unánime aceptando a Capello. Y con buen criterio Fernando Martín ha aceptado abrir el punto de mira hacia tres objetivos: Wenger, el deseado; Ancelotti, de moda y ofensivo; Del Bosque, aclamado por la masa social pero con oposición en la Junta. Este es el orden de los factores y nadie soltará prenda hasta el 1 de abril, que el Madrid juega en Barcelona. Por respeto, digo yo.



