Dos formas de atacar y una grada caliente
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López Caro y Pepe Murcia buscan la victoria en la batalla con armas muy diferentes. Mientras el técnico madridista deposita su suerte en la capacidad del triángulo de elaboración Guti-Zidane (o Raúl)-Cassano, el rojiblanco prefiere enchufar su equipo al alto voltaje para finalizar con la velocidad de Torres, Kezman y Petrov. Quien más pone en juego es el lebrijano, que sale al tiroteo a pecho descubierto sin Ronaldo, una apuesta que le puede salir bien o mal. Aquí asume el riesgo hoy y todo apunta a que podría ser aún más osado López Caro y repetir maniobra ante el Arsenal. Se diría que han llegado las rebajas al Real Madrid y Helguera, Salgado y el propio Ronie representan una avanzadilla de la revolución de la plantilla que se maneja en los despachos.
Pero hay otro factor que marcará el partido: la respuesta del público contra los jugadores. López Caro está muy preocupado por el probable divorcio final, después de las declaraciones de Florentino y las ratificaciones de Martín sobre la falta de entrega de del equipo en recientes encuentros. Los jugadores saltarán a la arena como en el Circo Romano. Si son capaces de agradar y luchar con bravura, serán indultados. Pero como el Atlético tenga el acierto de maniatar y apuntillar, nadie se extrañe de que se produzca en el Bernabéu un escándalo de no se sabe qué consecuencias. Y es aquí donde López Caro está en pleno desvelo. Ya no sólo por perder otro partido en Liga que sería desagradable, sino por el maremoto que ahogaría la ilusión para Highbury.



