El ciclismo se desangra
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Un helicóptero siguiendo la carrera, cámaras en las motos, paralización del tráfico con corte de carreteras que afectan incluso a algunas autovías... La organización de un carrera ciclista profesional supone una gran movida, que justificada está cuando existe un interés, al margen del de los corredores y organizadores. Pero veía la Vuelta a la Comunidad Valenciana y las cunetas estaban vacías; la entrada a Valencia resultó particularmente significativa: apenas un centenar de espectadores en la meta. La audiencia en televisión durante toda la semana también resultó escasa. No alcanzó la media del medio millón de telespectadores. Como sucedió con la Vuelta a Mallorca. La de Andalucía no, porque ni siquiera se televisó.
Son síntomas de que el ciclismo anda con un pinchazo hondo en todo lo alto. No le tumba, pero sí le desangra. Audiencias anteriores de casi un millón se han reducido a la mitad. Consecuencia de la falta de credibilidad que sufre este deporte. Por el doping y porque a estas carreras las figuras rara vez se apuntan para competir; lo hacen para entrenarse. Ahora llega la Vuelta a Murcia. Con Valverde y con Vinokourov -el fichaje estrella del Liberty para asaltar el Tour- en el cartel de salida. Dos gallitos que si aceptaran retarse ayudarían a levantar esto. De lo contrario, sobraría mucho de la movida que se monta para organizar esta Vuelta a Murcia y otras similares. Las intenciones son buenas; falta que los resultados también lo sean.




