Murcia y la dictadura de los resultados
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Este Pepe Murcia está llamado a ser importante en el mundo de los banquillos. Como diría Luis Aragonés, conoce a la perfección el olor a linimento y su mejor arma está siendo su sintonía en el vestuario. Me parece correcta su política de domingo a domingo y no debe mirar mucho más allá. Por suerte o por desgracia, en el Atlético se vive en función de los resultados y solamente entrar en la Champions puede garantizar su continuidad al frente de la primera plantilla. Su problema va a ser Javier Aguirre, con el que ya hay un principio de acuerdo y ya se ha llegado a mantener alguna reunión con su mejor amigo para hablar de las condiciones de su contrato y del proyecto deportivo. Se puede dar la circunstancia que los dos tengan que luchar a muerte por ser el jefe atlético de la próxima campaña.
Su mejor aval están siendo los jugadores, que hablan maravillas de su personalidad a Toni Muñoz y Gil Marín. La afición está encantada con el repóker de triunfos, pero todavía hay que superar pruebas de altos vuelos como las del 4 de marzo contra el Real Madrid. Es lógica su ambición para seguir en el Calderón, pero no debe perder la perspectiva. Su rendimiento está siendo supernotable y ya tiene a varios equipos de Primera siguiendo sus servicios. En el Atlético desean que siga en su organigrama para convertirse en un figura emblemática que pudiera ejercer de Molowny en momentos de apuros. Hasta el momento ha devuelto la ilusión al entorno colchonero y es algo que nunca debe olvidar. Al final ha conseguido demostrarse a sí mismo que vale para los banquillos.




