El escándalo desquició al Zaragoza

Noticias relacionadas
El Barcelona se llevó un triunfo de La Romareda que no mereció. Y lo hizo en medio de un escándalo que tardará en olvidarse en Zaragoza. A un cuarto de hora del final, Etoo amenazó con marcharse del campo por unos gritos racistas de un sector muy minoritario del público y a partir de ahí el partido se le fue por completo de las manos al Zaragoza. En un pis pas, Celades se vio forzado a hacer un penalti, tan claro como el que Esquinas Torres no vio de Márquez a Álvaro en la primera parte, y enseguida Larsson le dio la puntilla al Zaragoza en medio ya de un volcán de pasiones descontroladas y reprobables.
Sí, eso fue así, pero tan lamentables y condenables como los sonidos racistas en los campos de fútbol deberían ser los insultos a los árbitros y a los jugadores. O las injurias a la Virgen del Pilar que tan de moda están en Pamplona, o últimamente en Riazor. Pero por nada de eso ha amenazado jamás un árbitro con detener un partido. Esquinas Torres lo hizo dos veces y de ese gran escándalo salió perdiendo el Zaragoza. El equipo aragonés se desconcentró, se fue del encuentro, y entregó todas sus opciones en dos minutos fatídicos. No hizo mucho para ganar, pero no mereció perder.



