Con frac en la fiesta más grunge

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Jugó poco, anotó menos, pero abandonó el Toyota Center como el rey del rebote. Gasol tiene el don de producir estadística sin que nos demos cuenta, algo parecido a lo que sucede aquí, en el baloncesto terrenal, con Carlos Jiménez. Pau te mata sin hacer ruido, en cuanto te descuidas, como esos paraguayos del Loco Gatti que "guardan el cuchillo bajo el poncho". Capturó 12 rebotes en 14 minutos, el tiempo que le dio Avery Johnson. Y ésa es una estadística de otra galaxia firmada precisamente en la tierra en la que nació el sueño de viajar a otros planetas: Texas, hogar de la NASA. Hay quien dice que jugó poco. Quien afirma que sus compañeros no le pasaron el balón. Quien echa en cara a McGrady o Allen chupar demasiado.
Pero quienes lo dicen no se dan cuenta de que tocan en la puerta equivocada, porque el All-Star es un duelo en O.K. Corral en el que no importa cuántos disparos hagas. Ni cuántos aciertes. Lo único que le pasó a Gasol es que jugó de frac en una fiesta en la que los demás iban con los vaqueros rotos. Se sintió incómodo, pero le invitarán a más. Así que tiene tiempo para echar en lejía y destrozar varios tejanos. Ya sabe que en esta fiesta no exigen etiqueta. Es puro show.



