Prigioni piensa, el Tau juega

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Me quedo con la cabeza de Prigioni y las piernas de Paris Hilton (no la busquen en estas páginas, su foto ilustra la contra del periódico). Una vez más, todo el Tau -que es mucho- giró alrededor de este base que gana con los años, como el buen vino de la provincia argentina en la que nació hace 28 años: Córdoba. Razón tenía Lolo Sainz, que algo sabrá de esto, cuando el miércoles nos reconocía en su análisis copero su debilidad por Prigioni. "Scola no rendiría tanto sin él", apostillaba. Ni Scola, ni los otros integrantes de la plantilla más profunda del baloncesto ACB. El Tau se merendó al Joventut en el primer cuarto de final de la jornada, el que servía de aperitivo para el gran festín, ese Real Madrid-Barcelona que se le indigestó a más de uno. Y dio la impresión de que Prigioni se sabía el guión de carrerilla y de que a Bennett, su rival, la película le llegaba como a Mickey Rooney le llegó La vida láctea. Tarde, bastante tarde.
Si Prigioni juega, juega el Tau. Y su baloncesto es tan fluido que los rivales no saben cómo achicar agua y evitar que la nave se hunda. El contraste entre las 16 asistencias que deparó la estadística vitoriana y las seis de la badalonesa tienen mucho que ver con esa alegría de jugar. Que, en definitiva y hablando de baloncesto, no es más que alegría de vivir. La misma que la pasada madrugada demostraron los hinchas vitorianos que vivieron su carnaval por las calles de Madrid. Zorionak (Felicidades) para todos ellos. Vuelven a aspirar a la Copa como el que más.



