Yo digo Gabriel Forteza

¿Le mataron o él solo se murió?

Gabriel Forteza
Redacción de AS
Actualizado a

Seis días después de todos los acontecimientos que durante una semana derivaron en la dimisión de Héctor Cúper y la llegada de Gregorio Manzano, he llegado a la conclusión de que al técnico argentino lo mataron entre todos y él solo se murió. Llegó por segunda vez a Palma un día de Todos los Santos (1 de noviembre de 2004) para 'salvarnos del descenso' y se fue un día de los enamorados (14 de

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febrero de 2006), a pesar del cariño que siente por el Real Mallorca y por la isla. Pero ya cuando llegó se le colgó el cartel de que 'segundas partes nunca fueron buenas' antes de poder empezar a trabajar.

Con los retales que heredó, y a trancas y barrancas, consiguió salvar la categoría tras conseguir un fántastico registro de siete partidos consecutivos sin perder, mientras algunos olvidaron este 'detalle' para sólo recordar que el Levante los perdió todos en ese mismo tiempo. Después se le castigó por fichar barato con el poco dinero del que dispone un club modesto como es el Real Mallorca, y finalmente se le presionó hasta el límite poco menos que obligándole a demostrar que el dinero no lo es todo. Pues demostrado está. Visto lo visto, quizá deban ser otros los que asuman haber hablado antes de hora y mal, y haber errado en conclusiones apresuradas a la hora de ajusticiar a un reo cuya única culpa fue querer mucho al Mallorca, y su inocencia: morir antes de que le colgaran en la plaza, como algún día llegó a ofrecer en sus declaraciones tras perder un partido.

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