¿A qué está jugando Europa?
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Aun año escaso de la celebración del Mundial, el Seis Naciones está sembrando la inquietud respecto a las posibilidades reales del rugby del viejo continente en la cita de Francia 2007. Ninguna selección ha mostrado un juego lo suficientemente solvente para pensar que tiene opciones reales para pelear el título con los gigantes del hemisferio sur. Francia, que pagó su prepotencia en la primera jornada, no gana dos partidos con las zapatillas de ballet; ha echado los tanques a la calle. En lugar de desarbolar al rival con su juego a la mano, castiga los fallos de los rivales aplastando con su primera línea. Ayer, sin ir más lejos, cimentaron su victoria en las acciones del flanker Magne. Irlanda, que nunca perdió un partido que no debiera perder, sólo gana si los rivales no saben ganarle. Sus alas han dejado de ser un recurso, para ser un remedio, y su delantera ha perdido peso.
Sigue siendo un órdago el rugby. El año pasado ganó a chicas, a pares y a grandes, y este año va camino de ser un farol. En Inglaterra, hay más cantidad que calidad, y lo que era un equipo, ahora es un hombre (Dallaglio). Italia es la más exótica de las apuestas. Superado el experimento neozelandés con Kirwam, el francés Berbizier ha construido un equipo con acento argentino. Por último, Escocia es fiel a la tradición. Un equipo de quince hombre en el que lo que más pesa es el orgullo. ¿A qué juega Europa a diecinueve meses de la celebración del Mundial en Francia?



