La doble personalidad del Niño
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No hacía falta esperar a otra exhibición en el Camp Nou para confirmar que Fernando Torres es un pelotero de lujo. Desde hace cinco años lleva soportando el peso del Atlético como sólo lo hacen los grandes. Pero Fernando tiene una doble personalidad y son sus enormes ganas de ganar títulos lo que en numerosas ocasiones le provocan baches de ansiedad, que le sitúan en la cresta de la ola de la polémica. El Niño es, junto con Ronaldo, el delantero del mundo con mejor punta de velocidad. Y explota mejor sus virtudes cuando juega cerca del área. Las teorías de segundo delantero le han comido en exceso el coco, agravado todavía más cuando busca el balón en el centro del campo e intenta hacer de cada jugada una obra de arte.
N o es extraño que a Torres le quieran todos los grandes. Que su continuidad haya sido estudiada tanto dentro del club como por su propio entorno, pero la única verdad es que si Fernando puede disfrutar la temporada que viene de un Atlético europeo seguro que no se irá. El verano pasado el Olympique de Lyon le hizo una oferta mareante y le dio calabazas. Y hasta el Atlético, aunque Roman Abramovich les vuelva locos con millones de euros, maneja las opciones de Rosicky, Cani y Raúl García como promesas de lujo para convencer al Niño de que en la próxima temporada se va a ir por todas. Que nadie dude de que Fernando Torres es rojiblanco por encima de todo y que su gran sueño es ofrecer una Champions a su gente del Calderón.




