Xabi, más vale tarde que nunca
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En el verano de 2004 me entusiasmó la posibilidad de que el Madrid fichara a Xabi Alonso. Es extraño, pero hay ocasiones en las que uno se convierte en representante sin paga de deportistas (o actrices, o simplemente bellas) a quienes no conoce, cautivado tal vez por un talento que no convence a todos y que por eso mismo consideramos que necesita ayuda, la nuestra. Por eso me causó cierta ansiedad ese rumor que situaba a Xabi en el Madrid y nunca terminaba de confirmarse, hasta el punto de que un día vencí mi natural timidez y ejercí de valedor del futbolista ante el mismísimo Florentino Pérez, que debió tomarme por un primo del jugador o por un primo simplemente. Xabi se fue al Liverpool y yo regresé a mi club de fans, atento a la trayectoria de mi jugador, que culminó con la victoria en la Champions, je, je.
Un par de años después, el Madrid vuelve a interesarse por Xabi y, como ya no está Camacho para desestimar la contratación, vuelvo a ilusionarme. Sigue siendo un futbolista perfecto para las necesidades del Madrid. Es un talento sereno, un pulcro organizador, el complemento ideal para Guti. Y además es español, lo que le añade un valor extra porque el club necesita buenos futbolistas nacionales que recuperen la vieja identidad y la conexión con la grada, como ha hecho Sergio Ramos. Ya lo ven, vuelvo a emocionarme. Es duro ser representante sin paga. Por cierto, también llevo a Scarlett Johansson. Y ella tampoco lo sabe.



