Por fin la revolución pendiente
El Plan 2006 está sobre la mesa de Florentino. Es la revolución pendiente en el segundo ciclo del presidente. Una transición obligada de la plantilla para terminar de rejuvenecer y alicatar las goteras propias del desgaste del actual proyecto deportivo. La operación global es ambiciosa y rotunda, tanto como para dar un vuelco al perfil del Real Madrid. Y costará dinero, pero quizás no tanto como pudiera calcularse, porque el mercado tampoco está por las nubes. Hay cierta recesión, a excepción de lo que agita Abramovich. Si el club blanco actúa con discreción y seriedad, alejado lo más posible de intermediarios, la inversión sería razonable.
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Considerado el asunto económico viable, el Plan 06 desvelado hoy por AS es discutible en lo futbolístico. El brillo de los nombres no puede ocultar un claro desequilibrio de la futura plantilla, otra vez cojeando en puestos claves, salvo rectificación futura de los responsables técnicos, Butragueño, Floro y Martínez, por este orden o no. Faltaría un portero suplente de élite, un lateral izquierdo y dos extremos de verdad para cuando flaqueen Beckham y Robinho. Y sobran mediapuntas, ese puesto genérico donde ya cabe tanto un segundo delantero como un defensa adelantado. El interés de Florentino y su gente por agradar a la afición y renovar la imagen no debería conllevar un desequilibrio en los refuerzos. Sería reincidir en un pecado por el que ya bastante ha pagado el club últimamente.
Y tercer considerando: ¿Quién manejará esta barca, quién? No veo a López Caro al frente y no lo digo porque le falte método. Está ahora mismo de notable en su trabajo. Pero el Plan 06 pide a gritos un técnico de lujo, de gran cartel, que arranque el motor y acelere. Si falla, siempre habrá un López Caro para apagar el fuego. Así de dura es la vida del entrenador.



