Talante de auténtico campeón
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Comentaba ayer Carlos Gracia, presidente de la Federación Española, en el programa dominical de motor de la SER (por cierto, muy recomendable para todos los buenos aficionados) que Dani Sordo le recordaba en algunas cosas a Fernando Alonso. Quizá podría parecer un recurso fácil tomar como referencia a un campeón para definir a quien quiere serlo, pero Gracia sabía muy bien lo que decía. El cántabro tiene el talante de los grandes, esa actitud vital que diferencia a los extraordinarios de los comunes. Algo que se aprecia al volante (primer punto, segundo tiempo en un tramo, acabar por delante de un hombre como Pons, con el trasero pelado en los tramos) pero también en sus palabras, en sus gestos, en su postura ante los desafíos por mayúsculos que parezcan.
Dani era en Montecarlo un tipo feliz y también inconformista. Había cubierto sobradamente las expectativas, aunque tampoco dejaba en la trastienda la evidencia de que todo podía haber sido un poco mejor. Se bajó del Xsara lamentando una avería que le dejó sin el séptimo puesto y pensando ya que en Suecia tendrá otra oportunidad. Y todo con los pies en el suelo, con el convencimiento de quienes lo tienen muy claro, tanto que en ocasiones su actitud puede resultar arrogante o malentendida (¿verdad Fernando?). No se trata de crear ilusiones infundadas ni de presionar a quien podríamos calificar como principiante pero a mí, al menos, cada paso que Sordo da hacia la cima me parece que está un poquito más cerca... aunque quede tanto camino por recorrer.




