Los límites del estado de optimismo
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Lo dijo un buen día Valdano y recobra actualidad: "En el Madrid se ha declarado el estado de optimismo". Lo que son las cosas: tres victorias encadenadas, un chispazo de Cassano y de pronto hay quien no ve límites en lo que resta de temporada. Incluso corren las apuestas sobre un Madrid campeón de Champions, algo impensable antes de Navidad a la vista de la depresión colectiva de los jugadores y técnicos. ¿Campeón de Europa? Pues sí, se dice en la calle, se habla en los corrillos futboleros y hasta algunos desde muy arriba en el club se atreven a imaginarlo. Soñar es gratis y multiplica el entusiasmo colectivo. Está claro.
En todo caso, la verdad documentable es que López Caro ha traído un 'buen rollito' perdido con Luxa, hasta el punto de 'resucitar a los muy muertos'. Es el éxito del hombre sencillo, integrado en la casa, disciplinado con la jerarquía y de gustos corrientes. Los jugadores le creen y ponen toda su buena voluntad en el campo para el éxito del proyecto, factor rigurosamente necesario para obtener resultados. Florentino duerme tranquilo porque olfatea un título copero y una proeza en Europa. "Estado de euforia", yo diría.



