No se perfila el final de este abismo
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Ni con Bianchi ni sin Bianchi los males del Atlético tienen remedio. Se podrá objetar que Perea regaló el gol del Betis, que atrás el Atlético es una hermanita de la caridad o que el Atlético estuvo más tiempo en el área de Doblas que los de Serra en los dominios de Falcón. Pero, otra derrota más al talego, y el Atlético ya está de lleno en la lucha por el descenso. Es cierto que el equipo ofreció otra cara. Hubo más lucha, y más alegría, pero en la zona de creación el encefalograma es plano, salvo en el caso de Ibagaza y adelante no existe ni pólvora. Con estos argumentos, la plantilla está totalmente desquiciada, con miles de fantasmas en su cabeza y una presión que les ahoga, pero la realidad es que la cuesta abajo sigue siendo espectacular.
Lo peor es que no se ve el final del abismo. Aunque no haya dinero, este equipo necesita un revulsivo en forma de fichaje y, tanto Cerezo como Gil Marín, lo tienen que sacar de donde sea. Rosicky es de vital importancia para evitar el infierno de Segunda. Tampoco estaría de más buscar soluciones que quiten a Perea como central. El colombiano se ha convertido esta temporada en el futbolista más peligroso del equipo rival y esto rompe la seguridad que pudieran tener el resto de sus compañeros. Pepe Murcia lo tiene crudo y sin apenas días para poder entrenar e imponer sus ideas. Hasta caer en la Copa no le vendría mal al Atlético para dedicarse al hueso de la Liga. Ante un Betis de andar por casa, el Atlético volvió a palmar. Una costumbre que asusta.




