Los miedos de Javi Clemente
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Si esto es la Copa, hay que dejárselo todo. Y el Athletic no lo hizo. Ni el equipo ni su entrenador, Javi Clemente, a quien el marcador adverso de San Mamés no le presionó para arriesgar más, ni tampoco el primer gol de Robinho, que obligaba a dar un toque de corneta para morir, si era el caso, con las botas puestas. Javi pareció excesivamente preocupado de no salir zarandeado del Bernabéu. Cuidó mucho la imagen y poco la eliminatoria, lo que no le sirvió más que para salir sin una cosa ni la otra bien parada.
El Madrid fue más ambicioso, pujante y empeñado en dar una vuelta de tuerca más a la sensación de mejoría general. López Caro presentó un modelo de ataque-ataque, sin amarrar ventajas, e incluso tuvo tiempo sobrado para probar a Cicinho y comprobar que llega como una fiera al área enemiga. La buena noticia para el Madrid no fue pasar la eliminatoria, sino la vuelta del carácter ganador.



