Yo digo Juan Mora

El Dakar mata; ya se sabe

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Noticias relacionadas

El Dakar puede ser, después de cualquier ascensión a las cumbres míticas del Himalaya, el acto deportivo con más posibilidades de que se produzcan accidentes mortales. Montañismo y raids, como se denominan a las carreras de resistencia y navegación, son los deportes de riesgo por excelencia. Lo son, porque al error humano se añaden factores medioambientales adversos que disminuyen el margen de seguridad y la imposibilidad de una atención médica inmediata. Es el precio que se paga por practicar un deporte en los grandes espacios abiertos, donde no hay canchas ni circuitos, y cuyo objetivo principal es llegar -tarde o temprano, pero llegar- a un punto fijado a través de un paisaje a veces agresivo en extremo.

Por eso en el Dakar ocurren muchas más fatalidades que en la Fórmula 1 o en el Mundial de motos, donde se alcanzan velocidades que doblan a la de los vehículos competidores en los raids. Senna y Ratzenberger fueron, con un día de diferencia, las últimas víctimas de la Fórmula 1, y Kato, de las motos. Tres muertes en carrera en doce años. El Dakar, en cambio, es un continuo goteo, pese a que últimamente nadie muere por disparos, minas o accidentes fuera de la propia competición. Los últimos cuatro fallecidos estos años han sido pilotos damnificados en plena carrera. Y no todos competían por ganar. En una caída, en un vuelco, en una piedra, se esconde la muerte. Con ello hay que contar. La estadística lo demuestra.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados