El cliente siempre tiene razón
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Los espectadores del baloncesto raras veces muestran su disconformidad con las decisiones del entrenador. Sensata medida pues un aficionado, por entendido que sea, siempre sabrá menos que un profesional. El público del baloncesto suele ser, además, muy respetuoso y a lo que va es a disfrutar, no a meterse en los planteamientos tácticos y estratégicos del técnico. Pero ayer, en Madrid, el público se hartó y quiso tomar partido. Y eso que era un día feliz. El club había renovado a Maljkovic, el equipo había reaccionado a la noticia, ganaba de 30 y la crisis de resultados parecía olvidada. Mediado el último cuarto, Maljkovic sacó a Hervelle, quien se había retirado poco antes lastimado, y los aficionados estallaron en contra del técnico.
El público quería ver a Sonseca, a Sinanovic, a García, a González, los proscritos de Maljkovic. Éste seguramente tenga razón en no contar con ellos: Sonseca no es un crack, Sinanovic está verdísimo y los G&G sólo ficharon para completar el cupo de españoles. El único en quien confía es Sinanovic, a quien protege no sacándole para ocultar sus aún muchos defectos. Tal es así que ni ganando de 30 daba descanso a los titulares. Fue entonces cuando el público, harto de la humillación que sufren los reservas, reclamó su presencia en la cancha. ¿Y saben lo que pasó? Que dieron todo un espectáculo y la ventaja se fue hasta los 44. Maljkovic debe empezar a tener en cuenta un dicho muy español: el cliente siempre tiene razón. A veces sucede.




