Ya está olvidado el pesimismo
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La derrota en Carranza es el último momento de pesimismo que recuerdo en el Getafe. Fue en Segunda y con arbitraje nefasto. Tanto como para que salieran del vestuario ese tipo de frases derrotistas como "no nos dejarán subir" o "molestamos tan arriba". A partir de entonces todo fue alegría, victorias y ascenso. Casi dos años después, el Geta vuelve a la Tacita con el campo terminado y afortunadamente con los dos en Primera. Y ahora no molesta nadie ni hay conspiraciones que valgan, sólo fútbol. El de la necesidad de los locales y el de la tranquilidad visitante.
No está de más recordar aquellos últimos malos momentos, por más que sólo tres de los que juegan hoy estuvieran aquella tarde. El pesimismo está olvidado y habrá quién piense que allí empezó todo. Pero el pasado del modesto es tan importante como el del grande. A unos, acordarse de su pasado les vale para ganar copas a fuerza de impresionar, a otros sólo para echar el resto del coraje que queda para insistir en su humildad. Entre tanto, los dos peores presupuestos jugarán sobre el verde y en uno de esos ambientes que gustan. Que viva el fútbol y que el próximo año volvamos a vernos. Si es por el Geta será en Primera.




