Bienvenidos los Mecas
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David Meca está entrando en la historia del deporte a golpe de proezas. No podrán ser comparables a la del primer hombre que pisó el Everest o el Polo Norte, pero a su nivel está demostrando que tragamillas como él no ha habido jamás en toda la Tierra. Se ha ido hasta las Baleares nadando y cualquier día nos cruza el Atlántico, como un buen día Livingstone se puso a andar y se cruzó África de costa a costa. Por mucho que Meca se parase a dormir sobre una embarcación mérito tendría la travesía, que Livingstone también se paraba a descansar y no por ello se restó méritos a un periplo que le llevó cuatro años. Pues puesto a comparar, a Meca no le llevaría más de tres meses cruzar el Atlántico si se lo propusiese.
Lo que más valoro de Meca es su transgresión de las reglas. El deporte de alta competición suele estar encorsetado en un purismo que huye de las cosas que precisamente hace Meca. Será campeón del mundo, título encomiable donde los haya, pero las cosas que nos llegan a la gente que no somos capaces de hacer un largo de piscina es que haya un tío capaz de irse nadando hasta las Baleares. Como si Antón y Fiz se hubieran puesto a correr un día de operación salida y se hubieran plantado en Aranjuez en dos horas cuando nosotros en coche tardábamos cuatro. Acercar el deporte al pueblo, hablar nuestro lenguaje, darnos referencias, es lo mejor que puede hacer un deportista de alto nivel. Meca lo hace. Es su mérito.




