Está vivo el sentimiento sportinguista
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El Sporting finaliza el año de su Centenario con una celebración tan popular que fue organizada por una peña, sin que los dirigentes o propietarios de la entidad se atrevieran a involucrarse. La SAD se vio eclipsada por los sentimientos, que son los que priman en un club de fútbol tan arraigado como el Sporting. La masa social revivió una noche mágica, con la participación de las figuras más carismáticas de las últimas tres décadas. Sólo faltaron los que no pudieron venir, casos de Mesa y Maceda, o algunos olvidos, como los de David Cano, Tati Valdés o Julio Salinas.
El Molinón reeditó noches memorables, como aquella en la que el Torino fue vapuleado en el debut de la UEFA. Ver a Ferrero recordó el gol olímpico en la portería de Casa Aurora con el que comenzaba la andadura por la entonces tercera competición continental. La presencia de Quini protagonizó el emblema del gol, tantas veces disfrutado en el campo gijonés. Las carreras de Luis Enrique y Manjarín o la contundencia de Abelardo rememoraron la última clasificación europea, así como las filigranas de Juanele. Se confirmó que el sportinguismo está más vivo de lo que piensan los políticos y los accionistas mayoritarios. La fiesta fue espectacular gracias a la iniciativa de los Ultra Boys.




