¿A qué jugamos hoy?
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El balonmano español está sumido en un problema. Durante este mes se suceden partidos que nos suenan ya a vistos. Ayer Ciudad Real y Portland disputaron la final de la Copa Asobal cuando ocho días antes habían jugado su partido de Liga. Barcelona y Ademar se enfrentaron en el espacio de una semana en la Liga y en la Supercopa de Europa. También el Barcelona recibió al Ciudad Real en la Liga dos semanas después de haber coincidido ambos en la consolación de esa Supercopa. Portland y Ademar se han visto las caras tres veces en dos semanas pues a su eliminatoria de la Champions siguió su partido de Liga. El Portland-Barcelona también se verá próximamente en sesión continua: dos partidos de Champions y uno de Liga.
La verdad es que esto es un caos de calendario, que convierte las competiciones en un puzzle de difícil composición. Como son tantas (en España, Liga, Copa del Rey, Copa Asobal y Supercopa; en Europa, Champions, Recopa, EHF y Supercopa), están tan mezcladas y la tarta se la reparten siempre los mismos equipos (Ciudad Real, Portland, Barcelona, Ademar y Valladolid), pues los enfrentamientos se repiten con monotonía en detrimento del interés de las competiciones. La audiencia, desorientada, ya comienza a castigar el balonmano. La semifinal del miércoles entre el Ciudad Real y el Ademar la vieron 235.000 telespectadores, ¡un 1,8% de share! La solución salta a la vista: menos competiciones y, sobre todo, más ordenadas.




