Yo digo Gabriel Forteza

Floro no caló en el Mallorca

Gabriel Forteza
Redacción de AS
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La última experiencia profesional de Benito Floro fue el banquillo del Mallorca en la temporada 2004-2005. Pasó con más pena que gloria durante sólo tres meses y medio. El Mallorca había renovado a Luis Aragonés, que de la noche al día se convirtió en seleccionador nacional obligando a la entidad balear a buscar un nuevo técnico deprisa y corriendo. Tras sondear el mercado, la decisión final fue apostar por Floro y su vitola de técnico metódico, meses después de haber dimitido como entrenador del Villarreal. Llegó un 7 de julio de 2004 y se fue sin hablar un 25 de octubre del mismo año. A su llegada organizó dos turnos de cena con clase teórica sobre una pizarra para la Prensa que sigue la actualidad bermellona. Fichó a Ballesteros, Farinós, Jorge López y Marcos Vales y dio el visto bueno al fichaje de Arango, al que había dirigido en México.

En ocho partidos con él, el Mallorca ganó uno, empató dos y perdió cinco, marcó seis goles y encajó 12. Dejó al equipo penúltimo y con cinco puntos de 24 posibles. Antes de ser destituido, al ser preguntado por su futuro en el banquillo, su respuesta fue: "Esto es una rueda de prensa de fútbol, no de salsa rosa". No se ganó a la afición con sus declaraciones, discutió con todo el que se le puso por delante y, en la histórica pañolada en la grada de Son Moix el día del Villarreal, se encontró hasta con la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer. Por muchas cosas, Floro no caló en Palma, se fue y dejó su puesto a Llompart hasta que llegó Cúper.

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