Soláns no quería echar a Víctor
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Alfonso Soláns tiene toda la pinta de ser un presidente ausente, poco implicado en el día a día deportivo del Real Zaragoza. En este 2005 que ahora culmina sólo se le recuerdan un puñado de declaraciones ante la Prensa: una, inolvidable, para quejarse por el arbitraje de Teixeira Vitienes en Albacete (enero); y el resto suelen pertenecer a los debates políticos que mantiene con el Ayuntamiento por sus asuntos con la nueva Romareda, la recalificación de las oficinas...
Con estos precedentes, a cualquier otro presidente no le hubiera ni temblado el pulso para firmar la sentencia de un entrenador, en este caso Víctor, que se pasó nueve jornadas sin ganar (5ª a la 13ª). Pero a Soláns no le dio la gana de echarle, tiene fe en él ("le cae bien", dicen algunos) y porque, al fin y al cabo, Soláns confía más en Pardeza y Herrera que en un par de consejeros pelotas que no estarían satisfechos hasta que se sentaran ellos mismos en el banquillo del primer equipo. Total, que Soláns le dio un margen de mejora, y ahí Víctor se sintió por fin respaldado: "Sé que los buenos resultados van a llegar. Necesito un poco de suerte". Y la tuvo, y también se permitió el lujo de remendar una cabezonería que le venía persiguiendo desde el inicio de año. Víctor no veía a Ewerthon como delantero... hasta que lo puso ahí. El resto ya lo conocen...



