Su casa desde hace 35 años

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Es maravilloso, pero resultará casi un campo neutral para nosotros. Hasta que pasen un par de años no será nuestra casa". Así veía Ignacio Pinedo el Polideportivo Antonio Magariños. Era el 11 de octubre de 1970 y el pabellón se inauguró con un Estudiantes-Águilas de Bilbao (86-60). Bergia, Estrada, Gonzalo Sagi-Vela, los hermanos Juan y Fernando Martínez Arroyo, Peraita, Bartivas, Cienfuegos, Sanz y Moreno fueron los primeros toreros de aquel Magariños que jubilaba la inolvidable Nevera. El Estudiantes crecía y José Hermida, su presidente, agrandaba el Ramiro de Maeztu para que el corazón del club cupiera dentro.
Eran días en los que Urtain, Merckx, Santana o Amancio copaban las portadas de este periódico, entonces, a 4 pesetas el ejemplar. Días en los que la hora se daba con Dogma ("el reloj para los que tienen mano izquierda"), los goles del Carrusel se mojaban con Espléndido de Garvey, Juan Pardo cantaba en Consulado y Marujita Díaz movía sus ojos como canicas en Semana. Treinta y cinco años después todo ha cambiado. Todo, excepto el Estudiantes, cuyo corazón sigue igual de grande, y Marujita, que sigue en candelero mientras tiñe sus canas con salsa rosa.



