Pase lo que pase, revés para la FIFA

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Afinales de los 80 se redescubrió el fútbol africano. Antaño, fueron muy pocos, pero muy buenos, los jugadores de este continente que triunfaron en Europa: Ben Barek (Atlético) Biri Biri (Sevilla) o Keita (Valencia) por darles tres nombres. Las selecciones africanas se llevaban en los mundiales sonadas goleadas como un 9-0 que Yugoslavia le metió a Zaire en la cita celebrada en Alemania en 1974. Pero algo vio el Real Madrid cuando se trajo para el Castilla a los Olaimeji, Ohen, Mutiu o Etoo. Unos triunfaron y otros no, pero salieron adelante porque los madridistas jamás les dejaron tirados. No es el caso de otros como Lima (hoy Algeciras) que vino con 12 años y que hoy tiene problemas de cobro. Otros, en cambio, llegaron a pedir limosna.
Por eso FIFA impulsó una ley especial para impedir que jóvenes talentos de África e Hispanoamérica vinieran a Europa de la mano de empresarios sin escrúpulos y después se quedaran sin expectativas. Pero este celo protector ha sido perjudicial en el caso de Javier Acuña. El Cádiz le fichó, pagó un traspaso importante, le hizo un contrato de trabajo, buscó una salida laboral para su madre, que vive con él en la Tacita de Plata... pero supongo que tropezó con el torpe funcionario de turno empeñado en colgarse medallitas sin importarle si un chaval de su talento era mantenedor de familia o estaba al borde de la depresión por la incompetencia de unos burócratas. Pase lo que pase, esto es un revés para la FIFA. No es lo de Bosman, pero casi, casi. ¡País!



